
LaMusaEra
Cuando explotas
No sé qué hacer cuando te sientes pequeña,
cuando el día te derrumba con pendientes,
cuando las horas se encogen
y el tiempo ya no te alcanza para respirar.
A veces vienes a mí buscando refugio,
cuando la vida te atormenta,
cuando la gente pesa demasiado,
y yo entro en pánico.
Porque quiero ser tu espacio seguro,
porque bien sabes que a veces estoy en ruinas.
Entonces toca improvisar sobre el desastre.
Tú no explicas el fuego, lo habitas.
Por momentos lo dominas,
lo llevas en la palma de la mano,
pero sé que a veces te sobrepasa.
Te confieso que no sé qué hacer cuando explotas.
Quisiera abrazarte,
hacernos bolita contra el mundo,
pero me toca improvisar sobre las llamas.
Construir un búnker.
Tener la respuesta de todo.
Saber combatir tus demonios.
Pero me toca fingir que sé el camino
mientras el humo también me ciega.
Supongo que de eso se trata,
de intentar ser refugio
aun cuando uno también está buscando dónde esconderse.
#CandelaPoetica
#PoesíaContemporánea
#PoesiaCandela
Doce horas seguidas
Me acuesto en la cama
con la casa en llamas,
esperando lo infalible
más allá de lo inevitable.
Recuerdo uno de varios amores,
o el momento exacto
en que me llené de errores:
algunos biológicos,
otros melancólicos;
unos irreversibles,
otros simplemente ilógicos.
Como tomar café de madrugada,
mentir los domingos en la mañana,
acariciar círculos viciosos
dentro de triángulos amorosos.
O dormir doce horas seguidas
para huir del caos
y despertar sofocado por las llamas,
solo para atender a mi perro,
que no me soporta.
Me pregunto cómo hay gente
capaz de decir “no” rotundos
y comportarse como adulta
cuando le toca estrellar corazones
hasta romperlos.
Nunca aprendí a mirar a los ojos
mientras mentía para convivir,
pero sí aprendí a hablar de cosas tristes
para sobrevivir.
Te veía mientras volabas
había algo tuyo
desobedeciendo el peso de las cosas,
algo parecido a la gracia
o al incendio.
mirándote convertir el aire
en un lugar habitable.
no sé en qué momento
dejaste de parecer una persona
y comenzaste a parecer un fenómeno natural.
el aire hacía silencio alrededor de ti,
igual que hacen las iglesias
cuando alguien entra llorando.
y yo,
torpemente humano,
lleno de dudas, ruido y rutina,
miraba cómo tu cuerpo
aprendía el idioma de las cosas que no caen.
había luz rompiéndose en tus manos,
pequeños restos de universo
pegados a tu espalda,
como si hubieras nacido
del lado incorrecto de la gravedad.
te veía mientras volabas
con esa forma tuya
de abandonar la gravedad
sin romper nada,
mientras yo aprendía
que amar a veces
es quedarse quieto
viendo cómo alguien
se vuelve inalcanzable.
#poesiavisual
#artemelanconico
#letrasypoesia
#surrealismoemocional
#amorinalcanzable
Cuando termines de hacerme el amor, quédate.
No corras a vestirte, no huyas del silencio.
Mírame… como si aún me desearas, aunque ya no haya piel ardiendo, aunque ya se hayan ido las ganas.
No apagues la luz.
Quiero ver lo que haces cuando ya no tienes un cuerpo que conquistar.
Quiero saber si sabes quedarte
cuando ya no hay guerra,
cuando el deseo se convierte en ruido bajo la piel
y lo único que queda… es esa verdad cruda.
Tómame la mano.
Acaricia mi espalda, sin prisa.
Como si quisieras memorizarla.
Como si temieras perderla.
Porque cualquiera sabe llegar al clímax,
pero pocos soportan el después.
Pocos resisten el vacío que deja la intensidad
cuando el cuerpo se calma
y solo queda mi mirada preguntando
qué soy para ti después del placer.
Porque ahí es donde empieza lo peligroso.
Quédate.
Quédate cuando ya no quede nada que ofrecerte.
Cuando ya no pueda seducirte con mi boca,
ni distraerte con mi entrepierna.
Quédate cuando solo sea yo,
sin máscaras, sin incendios, sin espectáculo.
Porque lo que más quiero
no es que me desees cuando soy fuego,
sino que no huyas
cuando solo quede
la ceniza.
Issa Marid
Abordar este barco
debe sentirse como conocerme
en un momento donde no estoy del todo en pie.
sigo con mi vida encima,
respondiendo cosas, haciendo como si todo estuviera normal,
como quien acomoda el cuarto, cocina, lava la ropa
sin notar que el suelo ya no está completamente firme.
y tú llegas simple, cotidiana,
sin sospechar demasiado de nada,
con esa forma tuya de estar
como si todo todavía pudiera sostenerse.
hablamos de lo de siempre:
días, planes pequeños, risas sin peso,
mientras yo aprendo a disimular
que algo en mí ya viene cediendo.
no te digo nada.
nadie dice:
“esto ya empieza a hundirse antes de ti”.
solo seguimos el día
como si el día no tuviera grietas escondidas.
no llegas a salvarme,
ni yo te pido que lo hagas.
llegas cuando todavía parece seguro quedarse,
como una orquesta
sonando dentro de algo que ya está roto.
hay encuentros que no son llegada ni rescate,
solo la coincidencia de dos tiempos
que no están destinados a sostenerse.
como abordar el Titanic
justo antes de que empiece a hundirse.
Mientras tanto
Llegará un día
que será el inicio
del resto de mi vida a tu lado.
Pero ese día no es hoy.
Mientras tanto,
duermo imaginando
en qué lado de la cama te rindes al sueño,
cómo sabe ahora lo que cocinas,
si el tiempo ha reescrito tu forma
o si sigues siendo ese lugar exacto
donde todo en mí descansa.
Paso los días
con esta ansiedad sin nombre:
de escucharte,
de hablarte,
de llamarte sin razón urgente.
Paso la vida
ensayando tu presencia,
llenando tu ausencia
con videollamadas que no alcanzan
y esos videos tontos que te envío,
intentando tocarte desde aquí.
Y en la noche,
cuando todo se calla,
te reconstruyo:
tus besos,
tu espalda,
la forma en que tu cabello
decide caer sobre el mundo.
Un día estaremos juntos.
Pero ese día no es hoy.
Mientras tanto…
te adoro en la distancia:
en el color de tus ojos,
en el tono de tu voz,
en todo lo que dejas en mí
aunque no estés cerca.
Sé que llegará ese día,
en que todo esto deje de ser espera
y se convierta en el comienzo
del resto de mi vida a tu lado.
¿Qué piensas hacer los próximos 100 años?
Quiero casarme a la orilla de la playa
e irme de luna de miel en un crucero contigo,
Caer en la cursilería extrema
sin vergüenza,
Amarte y besarte
de los pies a la cabeza,
pasando por los codos y las rodillas,
Convencerte de tener perros, gatos, canarios
y una tortuga que se llame Chayanne,
Ir por todos los países del mundo
quejándome contigo
de lo malo que es el café
cuando no es venezolano o colombiano,
Hacer más grande la familia
con los tuyos, los míos
y los nuestros,
Ver tus videos de karaoke
que te avergüenzan demasiado,
Comerte a besos
la nariz, la boca y los ojos,
Plantar un bosque
para pagar la deuda
de tantos libros en mi biblioteca
sin leer,
Ir a Venezuela
y montar bicicleta
a donde tú quieras,
Probar la comida
de todas las manos posibles,
Ver si lo que dicen
del olor de París
es real,
Tocarte la nariz
con la punta de mi dedo,
Dedicarte cien canciones,
una por cada año
que pasemos juntos,
Ver veintitrés mil quinientas dos películas,
Dibujarte,
Hacerme muy viejo contigo
hasta que tengamos el cabello plateado
y comenzar a jugar como niños,
Velarte el sueño,
velar tus sueños,
Hacerte comida
mientras me cuentas
cualquier cantidad de cosas,
Tomarnos un vinito
un sábado en la noche
y decirte que tenías razón,
Uno que otro día
desayunar viendo
La Pantera Rosa y Mr. Magoo,
Tener más y más sobrinos
y ser los tíos favoritos,
Seguir eligiéndote cada día
como la mujer,
llena de errores
pero perfecta para mí,
Seguir maravillados
por la creación perfecta,
Seguir creyendo en Dios
por sobre todas las cosas,
Cumplir más de 100 años a tu lado
y decirte:
el mundo dio muchas vueltas,
pero no pudo con nosotros.
En todas partes, perceptible o imperceptiblemente, las cosas pasan, terminan, desaparecen. Y habrá otros veranos, otros conciertos, pero jamás será este, nunca más, nunca será como ahora. El año que viene no seré la misma de ahora, por eso me río de lo perecedero, de lo efímero, me río pero al mismo tiempo, como una niña tonta con sus juguetes, me aferro, abrazo tiernamente unos cristales rotos, el agua que se escurre a través de mis dedos. Por más que escriba, que invente para tratar de expresar, de verbalizar, de capturar la vida, todo el truco consiste en vivirla. Todo desaparece: cualquier sueño al que recurras para anestesiar el dolor y las heridas también desaparecerá.
– Sylvia Plath.